¡Ay, las jericallas! Qué joya de la gastronomía tapatía. Es ese postre que tiene el alma de Guadalajara: reconfortante, dulce y con ese toque «quemadito» tan característico que lo diferencia de cualquier flan o natilla del mundo.
🍮 Jericallas Tapatías: El Secreto del Dorado Perfecto
Las jericallas nacieron en el Hospicio Cabañas de Guadalajara. Cuenta la leyenda que una de las monjas preparaba un postre nutritivo para los niños huérfanos, se le olvidó en el horno y, al quemarse de arriba, ¡descubrió un manjar! Aquí tienes la receta bien estructurada y explicada paso a paso.
Ingredientes
- 1 litro de leche entera (la entera le da la cremosidad exacta).
- 1 taza de azúcar blanca.
- 1 raja de canela grande.
- 1 cucharada de esencia de vainilla (si es de buena calidad, mejor).
- 5 piezas de huevo.
Preparación Paso a Paso
1. Infusionar la Leche
En una olla, pon a calentar el litro de leche junto con el azúcar, la raja de canela y la vainilla. Llévala a fuego medio hasta que suelte el primer hervor. En cuanto empiece a hervir, apágale al fuego y déjala enfriar por completo o que quede tibia.
Tip pro: Si echas los huevos con la leche caliente, se van a cocer y te va a quedar un huevo revuelto dulce. ¡Paciencia!
2. El Blanqueado de Huevos
Mientras la leche se enfría, en un tazón amplio bate los 5 huevos vigorosamente. No necesitas batidora eléctrica, con un batidor de globo está perfecto; el chiste es que queden bien integrados y ligeramente espumosos.
3. La Unión (El Témpero)
Retira la raja de canela de la leche. Ve agregando la leche tibia poco a poco al tazón de los huevos, sin dejar de batir, para que se incorporen perfectamente.
Secreto de Guadalajara: Pasa la mezcla por un colador antes de vaciarla a los moldes. Esto elimina cualquier rastro de la clara del huevo o burbujas grandes y te asegura una textura increíblemente tersa.
4. El Horneado a Baño María
Vierte la mezcla en moldes individuales de barro (los tradicionales) o de vidrio (tipo ramequines). Colócalos dentro de una charola honda para horno. Llena la charola con agua caliente hasta que cubra la mitad de la altura de tus moldes.
5. Al Horno
Precalienta tu horno. Como bien dices, a 200 °C (390 °F) funciona de maravilla en hornos eléctricos.
- Tiempo: Hornéalas a baño maría por 50 minutos.
- El toque final: Pasados los 50 minutos, la jericalla ya debe estar firme pero un poco temblorosa en el centro. Para lograr la famosa «costra quemadita», si tu horno tiene la función de gratinar (broil) o calor solo arriba, enciéndela los últimos 5 a 8 minutos cuidando que no se pase. Si no, simplemente déjalas un poquito más en la parte alta del horno.
¿Cómo se disfrutan más?
Una vez fuera del horno, déjalas enfriar a temperatura ambiente y luego mételas al refrigerador por lo menos unas 2 o 3 horas. La jericalla se come fría. El contraste entre la textura cremosa, el toque de canela y el amargor dulce de la capa quemada de arriba es una verdadera delicia.
Dejar una contestacion