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Enfría un bowl o refractario en el refrigerador durante 10–15 minutos. Ten listos el pepino y la cebolla fileteados. Si quieres que la cebolla tenga un sabor más suave, déjala 5 minutos en agua con hielo y luego escúrrela bien.
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Limpia los camarones: pélalos, retira la vena y enjuágalos rápidamente si hace falta. Sécalos muy bien con papel de cocina. Si los abres tipo mariposa se “cocinan” más parejo con el limón.
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Exprime los limones hasta obtener aproximadamente 1 taza (240 ml) de jugo. Puedes colarlo si quieres una textura más fina. Ten algunos limones extra por si necesitas ajustar al final.
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Licúa el jugo de limón con el cilantro, los chiles serranos, la sal, el ajo opcional y el agua muy fría hasta obtener una salsa verde brillante y homogénea. Prueba la salsa y ajusta la sal o el picante si es necesario.
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Coloca los camarones en el bowl frío y vierte la salsa verde encima. Mezcla suavemente para que todos los camarones queden bien cubiertos.
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Refrigera durante 8–15 minutos. El camarón debe verse más opaco por fuera pero todavía jugoso. Si lo dejas demasiado tiempo puede endurecerse.
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Incorpora el pepino y la cebolla morada, mezcla suavemente y deja reposar en el refrigerador de 3 a 5 minutos para que se integren los sabores. Si al agregar el pepino el sabor baja un poco, puedes añadir un chorrito extra de limón o una pizca de sal.
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Sirve de inmediato con tostadas y, si deseas, acompaña con rebanadas de aguacate y rodajas extra de chile serrano. Mantén el aguachile siempre frío y consúmelo el mismo día para mejor sabor y seguridad.
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