Ingredientes:
- 500 ml de crema de leche espesa (heavy cream)
- 5 yemas de huevo grandes
- ¼ taza (50 g) de azúcar granulada, más extra para caramelizar
- 1 cucharadita de extracto de vainilla
- Una pizca de sal (opcional, pero realza el sabor)
Utensilios:
- Ramequines individuales (generalmente de 4 a 6, dependiendo del tamaño)
- Un soplete de cocina (torch) o el grill del horno
- Un recipiente para baño María (puede ser una fuente para hornear profunda)
Instrucciones:
- Precalienta el horno y prepara el baño María: Precalienta el horno a 150°C (300°F). Coloca los ramequines dentro de la fuente para hornear.
- Calienta la crema: En una cacerola mediana a fuego medio, calienta la crema hasta que esté justo a punto de hervir (verás burbujas formándose en los bordes). Retira del fuego inmediatamente.
- Bate las yemas y el azúcar: En un tazón aparte, bate las yemas de huevo y el azúcar granulada hasta que la mezcla esté pálida y ligeramente espesa.
- Tempera las yemas: Lentamente y batiendo constantemente, vierte un poco de la crema caliente en la mezcla de yemas para temperarlas (esto evita que se cocinen de golpe). Luego, vierte el resto de la crema caliente en el tazón, batiendo suavemente hasta que esté bien combinado.
- Añade vainilla y sal: Incorpora el extracto de vainilla y la pizca de sal (si la usas) a la mezcla.
- Llena los ramequines: Vierte la mezcla de crema de manera uniforme en los ramequines dentro de la fuente para hornear.
- Hornea al baño María: Con cuidado, vierte agua caliente en la fuente para hornear hasta que llegue aproximadamente a la mitad de la altura de los ramequines. Esto crea un baño María, que ayuda a que la crema se cocine de manera suave y uniforme.
- Hornea durante 30-40 minutos, o hasta que los bordes estén firmes pero el centro aún tiemble ligeramente.
- Enfría: Retira con cuidado los ramequines del baño María y déjalos enfriar a temperatura ambiente. Luego, cúbrelos con film transparente y refrigéralos durante al menos 2 horas, o idealmente durante la noche, para que se enfríen por completo.
- Carameliza la parte superior: Justo antes de servir, espolvorea una capa uniforme y delgada de azúcar granulada sobre la superficie de cada crème brûlée.
- Quema el azúcar:
- Con soplete: Usa un soplete de cocina para derretir y caramelizar el azúcar. Mueve la llama de manera uniforme sobre la superficie hasta que el azúcar se derrita y forme una capa crujiente de color dorado oscuro.
- Con el grill del horno: Si no tienes un soplete, puedes usar el grill del horno. Coloca los ramequines fríos en una bandeja para hornear y ponlos bajo el grill precalentado a temperatura alta durante unos minutos, vigilándolos de cerca para que el azúcar se derrita y se caramelice sin quemarse. Ten mucho cuidado en este paso.
- Sirve inmediatamente: Sirve el crème brûlée inmediatamente después de caramelizar la parte superior para disfrutar del contraste entre la crema fría y la capa crujiente y tibia de caramelo.
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