1. Preparar la Corteza de Galleta
- Triturar las galletas:
- Coloque 200 g de galletas en un procesador de alimentos y triture hasta obtener migas finas. Si no dispone de uno, use una bolsa hermética y un rodillo para triturarlas manualmente.
- Mezclar con la mantequilla:
- Combine las migas con 90 g de mantequilla derretida hasta que adquieran una textura similar a arena mojada.
- Formar la base:
- Presione la mezcla de galletas en el fondo del molde, asegurándose de que quede uniforme. Refrigere mientras prepara el relleno.
2. Preparar el Relleno
- Preparar los melocotones:
- Corte 300 g de melocotones en rodajas o trozos pequeños. Puede también triturarlos ligeramente para un relleno más uniforme.
- Mezclar el yogur y la leche condensada:
- En un bol grande, bata 300 g de yogur con 200 g de leche condensada hasta que quede suave.
- Calentar la nata y el agar agar:
- En una cacerola, caliente 400 ml de nata líquida con 15 g de agar agar a fuego medio, removiendo constantemente. Lleve a fuego lento durante 2-3 minutos para activar el agar agar.
- Combinar los ingredientes:
- Incorpore la mezcla caliente de nata al bol con yogur y leche condensada, mezclando bien. Luego, añada los melocotones troceados de forma uniforme.
3. Montar la Tarta
- Verter el relleno:
- Saque la base de galleta del frigorífico y vierta el relleno. Extienda de manera uniforme y alise la superficie.
- Refrigerar:
- Enfríe en el frigorífico durante al menos 4-6 horas o preferiblemente toda la noche para mejores resultados.
4. Opcional: Decorar con Almendras
- Antes de servir, espolvoree 15 g de almendras picadas sobre la tarta para un toque extra de sabor y textura.
Consejos
- Activación del agar agar: Asegúrese de que esté completamente disuelto y cocido para un buen cuajado. Si prefiere usar gelatina, siga las instrucciones del envase.
- Variedad de melocotones: Puede usar melocotones frescos o enlatados bien escurridos.
- Corte limpio: Para rebanadas perfectas, utilice un cuchillo caliente.
Conservación
- Refrigeración: Guarde en el frigorífico hasta 5 días, cubierto para evitar olores.
- Congelación: Puede congelar hasta 2 meses. Envuelva bien en plástico y papel de aluminio, y descongele en el frigorífico antes de servir.
Conclusión
Este pastel de queso sin hornear es un equilibrio perfecto entre la frescura de los melocotones y la cremosidad del relleno. Fácil de preparar y siempre satisfactorio, es ideal para compartir en cualquier ocasión especial o como un capricho refrescante.
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