1. Precalienta tu horno a 180°C (350°F). Unta con mantequilla o coloca papel encerado sobre una bandeja para hornear.
2. En un tazón grande, bate los huevos con el azúcar hasta que la mezcla se vuelva espumosa y de color más claro (aproximadamente 5-7 minutos con batidora eléctrica).
3. Incorpora la vainilla y bate un poco más.
4. Cernir la harina, el polvo de hornear y la sal, y añádelos gradualmente a la mezcla de huevos, incorporando suavemente con una espátula para evitar que se baje la mezcla.
5. Vierte la mezcla en la bandeja para hornear y extiende uniformemente.
6. Hornea durante unos 10-12 minutos, o hasta que al insertar un palillo en el centro del pastel este salga limpio.
7. Una vez que esté listo, saca el bizcocho del horno y colócalo sobre un paño limpio o papel encerado, dándole la vuelta para que no se rompa.
8. Mientras aún esté caliente, comienza a enrollar el pastel con mucho cuidado (puedes enrollarlo con el paño para que no se pegue).
9. Una vez enfriado el pastel, desenrolla cuidadosamente. Unta una capa de mermelada sobre el bizcocho.
10. Vuelve a enrollar el pastel con el relleno adentro.
11. Espolvorea con azúcar glas al gusto.
12. Corta en rebanadas y disfruta
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