Buñuelos con Miel de Piloncillo (Estilo Tradicional Mexicano)
Rendimiento: 12–15 buñuelos grandes | Tiempo de reposo: 45 minutos
Ingredientes
Para los buñuelos
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500 g de harina de trigo (aprox. 4 tazas)
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1 cdta. de polvo para hornear
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½ cdta. de sal
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2 cdas. de azúcar
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2 huevos
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2 cdas. de mantequilla derretida
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1 taza de leche tibia (aprox.)
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Aceite suficiente para freír
Para la miel de piloncillo
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2 piloncillos grandes (aprox. 500 g)
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4 tazas de agua
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1 raja de canela
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2 clavos de olor
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1 estrella de anís (opcional)
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Cáscara de 1 naranja
Para espolvorear (opcional)
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½ taza de azúcar
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1 cdta. de canela molida
Preparación
1. Haz la masa
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En un tazón grande, mezcla la harina, el polvo para hornear, la sal y el azúcar.
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Agrega los huevos, la mantequilla derretida y, poco a poco, la leche tibia.
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Amasa firmemente durante 8–10 minutos hasta obtener una masa suave, lisa y elástica.
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Cubre el tazón con un paño limpio y déjala reposar por 30 minutos.
2. Prepara la miel de piloncillo
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Coloca en una olla el agua, los piloncillos, la canela, los clavos, el anís y la cáscara de naranja.
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Cocina a fuego medio hasta que el piloncillo se disuelva por completo.
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Deja hervir de 15 a 20 minutos hasta que se reduzca y obtengas una miel ligeramente espesa.
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Pásala por un colador y resérvala caliente.
3. Forma los buñuelos
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Divide la masa en 12–15 porciones iguales y forma bolitas. Déjalas reposar 15 minutos más.
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Sobre una superficie enharinada, estira cada bolita con un rodillo hasta lograr discos muy delgados, casi transparentes.
4. Fríe y sirve
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Calienta abundante aceite en una sartén amplia a temperatura media-alta.
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Fríe cada buñuelo durante 20–30 segundos por lado, hasta que esté inflado, doradito y crujiente.
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Escurre inmediatamente sobre papel absorbente.
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Para servir: Espolvorea con la mezcla de azúcar y canela, y baña generosamente con la miel de piloncillo caliente.
Secretos de Cocina
La textura de la masa: Debe quedar suave y manejable, nunca dura ni seca. Si la sientes seca, añade un toque mínimo de leche.
El grosor es clave: Entre más delgados extiendas los discos, más crujientes y perfectos quedarán al freír.
Controla el aceite: Si el aceite está muy caliente, se quemarán por fuera y quedarán aguados por dentro; si está frío, absorberán demasiada grasa.
El toque cítrico: No te saltes la cáscara de naranja; el balance que le da al piloncillo es el verdadero secreto de las abuelas.
Servicio perfecto: Sirve la miel bien caliente sobre los buñuelos tibios justo antes de comerlos para que no pierdan su textura crujiente.
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