¡Harina, azúcar y manteca es todo lo que necesitas! Esta receta la puede hacer un niño, guárdala

Esta propuesta culinaria, caracterizada por su pureza y la sencillez de sus ingredientes, demuestra que no hace falta complicarse para disfrutar del auténtico placer de lo dulce.

Te invito a unirte a este viaje gastronómico donde exploraremos cómo estos elementos básicos se fusionan para crear un manjar que cautivará tus sentidos con su simplicidad y delicadeza.

Ingredientes:

  • 1/4 de taza de azúcar
  • 1 taza de harina refinada
  • 85 gramos de manteca

Procedimiento:

  1. Precalienta el horno a 250 grados Celsius.
  2. Coloca la manteca en el recipiente de un procesador de alimentos y mezcla durante 2 a 3 minutos, o hasta que adquiera una textura suave.
  3. Agrega el azúcar a la manteca y bate hasta lograr una combinación homogénea.
  4. Incorpora la harina a la mezcla de azúcar y manteca, y trabaja todos los ingredientes hasta obtener una mezcla perfectamente combinada.
  5. Reúne la masa con las manos secas y dale forma, enrollándola hasta obtener un bollo uniforme.
  6. Cubre el molde con papel de aluminio para facilitar la limpieza posterior.
  7. Envuelve la masa para galletas en film transparente y métela en la heladera durante al menos 20 a 30 minutos antes de utilizarla.
  8. Con los dedos, corta pequeños trozos de masa y coloca discos aplanados de aproximadamente 1 cm de altura en una bandeja para hornear, asegurándote de dejar espacio entre ellos.
  9. Lleva las galletas al horno precalentado a 220 °C y hornea durante 8-10 minutos, o hasta que estén completamente cocidas y presenten un hermoso tono dorado en la superficie.
  10. Tras retirarlas del horno, traslada las galletas a una rejilla para que se enfríen.

¡Ahora puedes disfrutar de estas delicias recién horneadas!

Consejos:

  • Añade el toque final: Realza las galletas con un baño de chocolate derretido o decóralas con pasta de azúcar una vez que estén frías.
  • Almacena con cuidado: Conserve las galletas en un recipiente hermético para prolongar su frescura, permitiéndote disfrutarlas hasta una semana después de hornearlas.
  • Sirve con estilo: Disfruta estas delicias ya sea ligeramente tibias o a temperatura ambiente, acompañadas de una generosa porción de tu helado favorito y un toque de fruta fresca. Así tendrás un postre instantáneo perfecto para cualquier cena. ¡Que lo disfrutes!

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