Pan de leche turco en sartén: ¡el pan especiado suave y sabroso!

Se trata de un pan de origen turco muy parecido al pan pita o al naan. Son panes planos, individuales, con un «bolsillo» en el centro, el cual se forma gracias al vapor durante la cocción. Esto los convierte en la base perfecta para rellenarlos con los ingredientes que prefieras.

Consejos para preparar el pan turco Bazlama

  1. La elección de la harina:
    Aunque estos panes se hacen tradicionalmente con harina de trigo común, recomiendo usar una harina con mayor porcentaje de proteína, si es posible. Si encuentras harina de fuerza, mejor aún, pero una harina todo uso con al menos un 11% de proteína también funciona. En esta receta usé harina con 12% de proteína.

    Si la harina tiene menos del 10% de proteína, los panes seguirán siendo ricos, pero la masa puede resultar más difícil de trabajar debido a su alta hidratación. En ese caso, podrías reducir entre un 10 y 15% la cantidad de agua. La masa debe quedar elástica y ligeramente pegajosa. Para facilitar su manipulación, puedes engrasarte las manos y la superficie de trabajo con unas gotas de aceite de oliva. No agregues demasiado, ya que la masa lo absorbe y puede alterar las proporciones.

  2. Temperatura del agua y activación de la levadura:
    Es importante que el agua donde se activa la levadura esté tibia, pero no caliente. Si está demasiado caliente, matará la levadura y la masa no fermentará. Por eso, siempre es buena práctica activar la levadura antes de hacer la masa completa. Si notas que no se forma espuma después de 10 minutos, es probable que el agua haya estado demasiado caliente, en cuyo caso será necesario repetir el proceso.
  3. Amasado:
    Para esta receta, utilicé mi batidora de pie a baja velocidad al principio, para hidratar la harina, y luego a velocidad media-alta durante 15 minutos, hasta obtener una masa suave y elástica. Si prefieres amasar a mano, mezcla los ingredientes en un bol con una cuchara de madera hasta integrar la harina, y luego transfiere la masa a la mesa de trabajo. Amasa durante unos 20 minutos, hasta lograr la consistencia indicada: suave, elástica y que no se pegue fácilmente. En mi video de YouTube podrás ver cómo debería lucir la masa en cada etapa.
  4. Yogurt:
    Usé yogurt natural sin azúcar, pero también puedes utilizar yogurt griego si prefieres su textura y sabor. Como el yogurt griego tiene menos agua, es probable que no necesites ajustar la cantidad de agua, incluso si usas harina más ligera. Asegúrate de que el yogurt esté a temperatura ambiente, especialmente si tu cocina es fría.
  5. Fermentación y tiempos de reposo:
    Esta masa requiere un solo reposo largo de 1 hora. Sin embargo, el tiempo puede variar según la temperatura de tu cocina. En mi caso, como la temperatura estaba alrededor de 20°C (otoño en el hemisferio norte), la llevé al horno apagado con la luz encendida para crear un ambiente de 25°C y así garantizar que fermentara en una hora. Si vives en un lugar más cálido, es posible que la masa esté lista en 30-40 minutos, por lo que es recomendable revisarla ocasionalmente durante el reposo.
  6. Dividir y preparar la masa:
    Una vez que la masa haya reposado, divídela en seis porciones iguales. Si deseas panes más pequeños, puedes hacer más porciones. Para asegurar que todas tengan el mismo tamaño, uso una báscula de cocina. Después de dividir la masa, déjala reposar 15 minutos más para que el gluten se relaje y sea más fácil estirar. Luego, estira cada porción hasta que tenga un grosor de medio centímetro y un diámetro aproximado de 18 cm.
  7. Cocción:
    Antes de empezar a cocinar, precalienta el sartén a fuego medio-alto durante 5 minutos. Dependiendo del material del sartén, los panes pueden dorarse más o menos rápido, por lo que es importante ajustar la temperatura según sea necesario. En mi caso, el sartén no doraba rápidamente, así que preferí mantener una temperatura moderada para evitar que los panes se cocinaran de manera desigual.

    La magia sucede cuando los panes se inflan como globos durante la cocción, creando ese característico bolsillo de aire en el centro. Una vez cocidos, estarán listos para rellenar con lo que más te guste.

Estos panes Bazlama son ideales para disfrutar con ingredientes frescos o acompañar cualquier comida. Anímate a prepararlos y descubre lo sencillo y delicioso que es hacer pan en casa. ¡Estoy segura de que te encantarán tanto como a mí!

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